Especialista de la UNI advierte que ciudades de la costa deben adaptar sus viviendas y sistemas de drenaje ante lluvias cada vez más intensas
Las recientes lluvias registradas en Lima vuelven a poner en evidencia la necesidad de replantear la forma en que se diseñan las viviendas y la infraestructura urbana de las ciudades de la costa. Así lo señaló la Mg. Arq. Janeth Hernández King, directora de la Escuela Profesional de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes (FAUA) de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), quien advirtió que el escenario climático presenta una creciente necesidad de adaptación frente a eventos extremos de precipitación y que las ciudades deben incorporar medidas de prevención y adaptación frente a precipitaciones más intensas.

Durante una entrevista en Radio Exitosa, la especialista en Arquitectura Bioclimática y Sostenibilidad explicó que en el diseño urbano se utiliza información histórica y criterios hidrológicos para estimar las estrategias requeridas como el sistema de drenaje pluvial a emplear. Sin embargo, en determinados episodios recientes se han registrado precipitaciones de intensidad inusual para las condiciones habituales de Lima. Esta situación, sostuvo, expone especialmente a las zonas bajas o de depresión, donde la topografía y la limitada capacidad de drenaje pueden favorecer la concentración y acumulación de agua.
Hernández King destacó como uno de los principales problemas la insuficiente infraestructura y gestión específica del drenaje pluvial. Las aguas de lluvia requieren sistemas adecuadamente diseñados para su captación, conducción, almacenamiento y evacuación, evitando sobrecargar los sistemas destinados a aguas residuales. Advirtió que conducir las precipitaciones hacia el alcantarillado puede generar sobrecarga hidráulica y, en algunos casos, favorecer reboses o retornos de aguas residuales con los consiguientes riesgos sanitarios y ambientales.
A ello se suma el diseño de numerosas viviendas de la costa, caracterizadas por techos planos que, cuando están correctamente diseñados pueden funcionar adecuadamente. Sin embargo, cuando presentan pendientes insuficientes, deficiencias en la impermeabilización o una evacuación inadecuada del agua, pueden producirse acumulaciones, filtraciones y sobrecargas no previstas, especialmente cuando la acumulación de agua no fue contemplada en el diseño o existen deficiencias en la estructura o en el sistema de evacuación.
La arquitecta sostuvo que las soluciones deben responder a las características climáticas y territoriales de cada región. Mientras en diversas zonas de la sierra las soluciones tradicionales han incorporado cubiertas inclinadas como respuesta a las precipitaciones, en la costa es necesario mantener libres y operativos los sumideros, canaletas y bajantes, y evaluar mecanismos adecuados para captar y evacuar el agua de techos, terrazas y balcones. También resaltó la importancia de recuperar conocimientos constructivos tradicionales adaptados a las condiciones climáticas de cada territorio, y combinarlos con criterios actuales de arquitectura bioclimática, sostenibilidad, seguridad y resiliencia.
Finalmente, Hernández King señaló que la adaptación frente a estos fenómenos requiere una actuación conjunta del Gobierno central, gobiernos locales, universidades y ciudadanía. Consideró necesario evaluar las condiciones del territorio, las edificaciones y el entorno urbano, identificar puntos de riesgo y establecer medidas de mitigación de acuerdo con cada territorio. En ese sentido, remarcó que la creciente recurrencia de eventos climáticos debe impulsar una planificación de largo plazo que permita preparar a las ciudades peruanas frente a lluvias intensas y otros fenómenos naturales, recordando que Las estrategias no pueden ser uniformes para todo el país, sino que deben responder a las condiciones climáticas, geográficas y urbanas de cada territorio.







