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Directora de Urbanismo de la FAUA advierte que preparación de Lima ante un gran sismo debe considerar también el escenario posterior

La preparación de Lima frente a un terremoto no debe concentrarse únicamente en lo que ocurre durante el movimiento sísmico, sino también en cómo responderá la ciudad inmediatamente después. Así lo señaló la Dra. Arq. Gladys Vásquez Prada, directora de la Escuela de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes (FAUA) de la UNI, quien sostuvo que la accesibilidad, los espacios públicos, los hospitales y los servicios esenciales son fundamentales para afrontar una emergencia de gran magnitud.

Durante una entrevista en RPP, Vásquez explicó que existen sectores de Lima que requieren especial atención debido tanto a las características del suelo como al estado de las edificaciones. Mencionó el Centro de Lima, donde existen construcciones antiguas que han sufrido subdivisiones, problemas de humedad y falta de mantenimiento. También señaló las zonas de arenales, laderas y acantilados, donde las condiciones del terreno y la manera en que se ha ocupado el territorio pueden incrementar la vulnerabilidad.

La especialista puso especial énfasis en las viviendas levantadas mediante autoconstrucción y sin asistencia profesional. Explicó que, aunque las construcciones formales recientes pasan por revisiones técnicas y deben cumplir normas específicas, una parte de las viviendas informales ha sido construida directamente con maestros de obra. Frente a esta situación, recomendó recurrir a ingenieros o arquitectos especialistas para evaluar las condiciones de las edificaciones e identificar problemas como fisuras, deficiencias estructurales o características de la construcción que requieran intervención.

Sin embargo, Vásquez sostuvo que uno de los principales desafíos está en el post sismo. “No solo nuestra casa tiene que estar segura. Salimos despavoridos, pero ¿a dónde?”, planteó. Desde una perspectiva urbanística, indicó que los parques y espacios públicos deben estar preparados para funcionar como zonas seguras y puntos de encuentro para las familias. Incluso destacó la necesidad de prever condiciones básicas para una emergencia prolongada, entre ellas el acceso o almacenamiento de agua.

La directora de la Escuela de Urbanismo de la UNI también llamó la atención sobre la ubicación y funcionamiento de los hospitales, que no solo deben resistir estructuralmente un terremoto, sino conservar servicios como energía y disponer de accesos adecuados para atender una llegada masiva de personas. Asimismo, consideró necesario planificar las rutas hacia estos establecimientos y contar con espacios próximos capaces de recibir temporalmente a quienes requieran atención. Para la especialista, prepararse ante un gran sismo implica, por tanto, pensar en la vivienda, pero también en cómo seguirá funcionando la ciudad cuando termine el movimiento.

 

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