ALTERNATIVAS ECOEFICIENTES:Bueno bonito y verde

ALTERNATIVAS ECOEFICIENTES
Bueno bonito y verde
Un grupo de estudiantes de la UNI, preocupados por el medioambiente, realizó el primer Taller de Construcción Sostenible. Las construcciones, compuestas de material reciclado, servirán para desarrollar módulos y después podrán adoptarse a los resorts turísticos, por ejemplo.
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23/5/2016
Luis M. Santa Cruz
Fotos: Melina Mejía
Durante estas dos semanas, los alumnos de la Universidad Nacional de Ingeniería son testigos de un movimiento inusual en su campus: un grupo de jóvenes desplaza enormes tubos de cartón grueso –reciclados de negocios textiles e imprentas–, a lo que se suma el ruido de herramientas que proviene de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la famosa UNI.
En el interior de dicha facultad, más de 15 estudiantes trabajan sobre grandes módulos. “Son un ejemplo de lo que es construir pensando en el medioambiente”, explica Stefan Rumiche, alumno del último ciclo de Ambiental y organizador del Primer Taller de Construcción Sostenible en esta casa de estudios.
Construcciones amigables
Decir construcción sostenible es hablar de un tipo de edificación amigable con la naturaleza. Este concepto abarca múltiples niveles de responsabilidad.
“Todas las construcciones, desde las más pequeñas a las más ambiciosas, generan mucho residuo de alto impacto en el entorno debido a la durabilidad del material, como es el caso del famoso desmonte, el que vemos en las playas. La principal clave que proponemos es usar material reciclado, que pueda tener un segundo uso”.
Rumiche señala los módulos que están construyendo en este taller universitario, como un ejemplo de la utilidad, en primer nivel, de estos métodos de construcción alternativos.
Turismo y arquitectura
Mayra Taco y Nataly Atanacio son alumnas del taller. La primera, una futura arquitecta ayacuchana; y la segunda, estudiante limeña de ecoturismo. Para ambas es necesario que todas las carreras piensen en la construcción sostenible.
“Ayacucho ha crecido de forma desordenada y sin una regulación por las entidades correspondientes. Eso hace que la infraestructura sea peligrosa para los residentes, sin estudios del terreno y que su consecuencia en lo correspondiente a la contaminación sea enorme. Si la construcción sostenible fuese obligatoria en las carreras de arquitectura habría más conciencia”, explica Mayra.
Por su parte, Nataly precisa las utilidades de este tipo de construcción para el turismo, teniendo en cuenta el boom que se vive en nuestro país desde hace varios años.
“Por su diseño y material, estas edificaciones sirven como el elemento perfecto para miradores o resorts rústicos en zonas alejadas, en grandes áreas verdes. La gente que viaja hacia el interior del país busca alejarse de lo cotidiano y las torres de cemento, por lo que un espacio hecho de material amable con el ambiente es una alternativa redonda”, señala con entusiasmo.
Al irnos, la jornada de estos chicos ya está por terminar. Sin embargo, tenemos la certeza de que lo mejor de estas iniciativas recién está por comenzar. Suena curioso, pero se está construyendo un futuro mejor.
Rápida y económica
Stefan Rumiche recuerda que se apunta a trabajar stands y estructuras menores ya que es la forma más rápida y económica de mostrarle las ventajas del estilo sostenible al público.
“En el Perú no hay ejemplos de construcción sostenible a gran escala por una cuestión de desinterés de las autoridades y tenemos que empezar desde abajo. En ese sentido, países como Brasil nos llevan mucha delantera, ya que vienen proponiendo la masificación de pequeñas viviendas sostenibles desde hace un buen tiempo”, opina.
Sin embargo, las docenas de módulos que están siendo fabricados en la UNI no son poca cosa cuando hablamos del impacto a corto y largo plazo. La reducción de la contaminación es palpable cuando revisas las cifras.
Con cero impacto
“Hablamos de cero impacto ya que estamos trabajando con material reciclado y que posteriormente servirá para otros propósitos, como bancas o muebles. Si estos veinte stands estuvieran hechos de aluminio, plástico y tela sintética causarían a la larga más de dos toneladas de emisiones de CO2”.
Pero la idea de la construcción sostenible que desarrollan va más allá de la infraestructura y el material porque involucra también el aspecto energético de la edificación. Esto es importante para Rumiche ya que busca un cambio completo y en todos los lugares posibles.
“Nuestro objetivo es poder hacer viviendas rurales a base de bambú y que se alimenten de energía solar y eólica gracias a paneles y pintura sun-believable, con dióxido de carbono que permite captar mayor luz solar. Con el uso de este tipo de alternativas se podría reducir hasta 5 veces el gasto de estas familias en situación de pobreza”.
7 veces menor resulta la inversión de los módulos que utilizan material sostenible frente al uso de material convencional.
Fuente: http://www.elperuano.com.pe/noticia-bueno-bonito-y-verde-41209.aspx







